Opinión

Mi 59 edición de Mercedes Benz Fashion Week Madrid

Viernes 8.50 de la mañana. Hora punta en Alicante y mi AVE con destino a Madrid sale a las 9 en punto. EN PUNTO. Si hay algo que agradezco del AVE, además de los enchufes en los asientos, es precisamente esa puntualidad estricta inglesa que han tomado por costumbre, aunque a mi, impuntual por naturaleza, me cree más de un microinfarto. El caso es que llego al tren por los pelos y ahí comienza mi aventura cibelina. He perdido la cuenta de los cibeles que llevo a mis espaldas pero recuerdo mi primera vez como si fuera ayer. En esa, mi primera, edición, no estaba acreditada porque no existía la acreditación blogger como tal, pero llevaba unas cuantas invitaciones de los diseñadores y con eso era feliz. El primer desfile de la vida de todos los que vi fue el de Ailanto y mi primera fiesta nocturna la de Ángel Schlesser. Creo que por eso tengo tanto cariño a estos dos (bueno, tres) diseñadores aunque mi presencia en ellos fue más gracias a mi amiga del alma, Mayka Jiménez, que por los propios diseñadores. Así que, a la que debería de tener (y de hecho le tengo) cariño de verdad es a ella.

En esta ocasión, la confirmación de la acreditación vino con 15 días de antelación. Algo que, para los que no vivimos en Madrid, agradecemos pues nos da margen de maniobra para poder reservar con tiempo suficiente alojamiento y medio de transporte, pero no siempre ha sido así. Ha habido ediciones en las que me he arriesgado a asistir  y en la misma ventanilla he tenido que gestionar la ansiada acreditación. Menos mal que hay cosas que cambian a mejor. (Por cierto, muchas gracias Hostal Persal por el alojamiento y el trato recibido, Oh My Cut Peluquería por hacer que mi pelo estuviera perfecto durante todo el fin de semana y Pura Cosmetica por hacerme un esmaltado permanente que a día de hoy todavía parece recién hecho)

A la derecha, con sombrero de Martin Lamothe

A la derecha, con sombrero de Martin Lamothe

¿qué diferencia hay entre estar acreditada y no estarlo? pues una diferencia abismal. Estar acreditada supone acceso a todos los desfiles  y asiento reservado en la grada de prensa (esto en la teoría, en la práctica no siempre ocurre que tengas un sitio asegurado). También se tiene acceso al backstage (algo que yo agradezco muchísimo) y al kissing room (la habitación VIP donde el diseñador brinda con sus invitados y con prensa por el éxito de la recién presentada colección). Con una invitación solo tienes acceso al Cibelespacio (lugar donde todos los patrocinadores montan su stand) y al desfile en concreto de la invitación, que si es la primera vez que asistes te parece maravilloso, pero en tu segunda vez ya te sabe a poco.

Sobrevivir a una fashion week como la de Madrid no es tarea fácil. La moqueta negra que inunda todo el cibelespacio carga tanto las piernas que da igual si llevas tacones de aguja como si llevas sneakers (comprobado), bueno, no es lo mismo, obviamente, pero quiero decir que con zapatillas tampoco nos libramos del sufrimiento. Encontrar comida es misión imposible si no tienes acreditación, porque el bar está en el backstage. Así que, al final, lo único que no falta es bebida (alcohólica). El stand que más cola tiene siempre es el de Solán de Cabras. En Cibeles, pues, siempre adelgazas. Aunque esos kilos se recuperan pronto cuando llegas a casa y te comes toda la nevera. Ansiedad lo llamarán algunos. Y como no tengas el 3G a tope, olvídate de retrasmitir nada en directo. El WIFI de Ifema está, pero como si no estuviera. Incomprensible pero real como la vida misma.

Lo bueno de Cibeles, para mi, es que como y bebo tan mal esos días que cuando vuelvo solo pienso en desintoxicarme y convertirme en la mujer más sana del mundo. También se agradece la desconexión mental de esos días. No hay lugar para crisis, ni hipotecas ni niños en mi mente, esos días solo pienso en mi y hacer eso dos veces al año, no hace daño, al contrario, hace tanto bien que la vuelta es como un 1 de enero para mi, lleno de propósitos, de ideas, de ilusiones renovadas (que luego no cumpliré pero que durante unos días me creo a pies juntillas).

En esta edición, me siento afortunada de haber podido ver en directo y en primera persona los desfiles de Etxeberría, de Martín Lamothe, de Teresa Helbig, de Moisés Nieto y, sobre todo, de Juan Vidal. Además, me he tenido la suerte de haber pasado por los vestuarios de Martin Lamothe y Ana Locking y haber conocido sus propuestas explicadas por las propias diseñadoras. Todo un lujo. Aunque he echado de menos a mi compañera de fatigas Ruth Martin. ¡no faltes más!

Juan Vidal gracias por existir

Juan Vidal gracias por existir

Pero algo hay que hacer con Madrid. Sigue coincidiendo en fecha con Londres y fuera de nuestras fronteras no existimos para la prensa y, me temo, que para los compradores. Cada edición se ve menos gente y cada edición hay menos famosos en los front rows (con la excepción de siempre de Davidelfin). Y lo de los famosos preocupa. ¿por qué? Pues porque no ven que la pasarela madrileña sea un lugar en el que dejarse ver para promocionar su imagen. Algo hay que hacer, cuando los diseñadores no se muestran creativos ante la pasarela. Hace años que dejaron el espectáculo a un lado y aprovecharon la pasarela para presentar colecciones demasiado comerciales. De esas que olvidas a los 5 segundos de haber visto (hablo en general). ¿por qué Chanel te lleva un iceberg a su desfile? pues porque, entre otras cosas, para eso sirve la pasarela, para dar espectáculo, para generar interés, para llamar la atención de la prensa y televisión, para que se hable de la firma en todas las partes del mundo. Aquí nadie es Chanel, está claro, pero dentro de las posibilidades de cada uno, debería aprovecharse. En cuestión de escenografía, Davidelfin puso una escalera metálica por la que aparecían todos los modelos y Andrés Sardá tuvo a Bimba pinchando en directo convirtiendo la pasarela en una sala de fiesta ¿algo más? Ion Fiz sacó a desfilar a un perro y Aristocrazy llenó de neones el escenario que bailaban al son de la música discotequera. No he visto todos los desfiles pero no creo que pasara mucho más.

Ojalá tuviera yo la solución. Soy una defensora a ultranza de la moda made in Spain pero creo que analizar y ver los fallos es el primer paso. Los diseñadores españoles tienen claro que tienen que vender fuera de España pues, por desgracia, en nuestro país no se valora su talento y los que lo valoramos no nos los podemos permitir. Pero vender fuera de España supone tener que invertir dinero en ferias como la de Tranoi en París. Juan Vidal, por ejemplo, ha aprovechado su premio en metálico en Who´s on next de Vogue Spain para poder estar en esa feria presente y de ahí salir al mundo. Madrid está bien porque tiene una infraestructura buena. Dispones de modelos profesionales, de un equipo de estilistas de L´oreal que se encarga de maquillaje y peinados y de los mejores fotógrafos. Te aseguras tener un buen catálogo de fotografías de tu colección que, seguro, te ayudará a vender más. Pero en Nueva York, por ejemplo, los compradores de webs tan prestigiosas como net-a-porter, My-Theresa y Moda Operandi, entre otros, se sientan en el front row de casi todos los desfiles. Por no hablar de los compradores de grandes almacenes como Barneys, Bloomingdale o Macys. Delpozo, por ejemplo, ha llamado  la atención de Moda Operandi y de mujeres influyentes dentro del mundo de la moda  como Miroslava Duma (Buro 24/7) que se pegan por estar en su desfile. Pero esto ha sido posible porque Delpozo ha emigrado a Nueva York. ¿habría pasado lo mismo si Josep Font se hubiese quedado en Madrid? está claro que no. Madrid no vende, aunque talento no le falta.

Se acabó la 59 edición y aunque veremos algunas de las propuestas de estos diseñadores en otros posts más específicos de tendencias, ésta es mi crónica, éste es mi resumen, éstas son mis dudas  y preocupaciones, y aquí lo dejo escrito. Ojalá en la próxima crónica que escriba sobre MBFWM, dentro de 6 meses, haya más respuestas que dudas y más conclusiones positivas. Hasta Septiembre!

Este artículo tiene 4 comentarios

  1. Adalou

    en españa tenemos diseñadores muy buenos, es una pena que muchas veces prefiramos lo de fuera simplemente porque creamos que es mejor

  2. La fortaleza de la moda

    Magnífica reflexión y muy buen reflejo de la triste realidad. No sé quién tendrá la solución, pero algo se tiene que hacer, pues teniendo muchísima más creatividad que en el extranjero, tenemos repercusión 0.

  3. Vestida para Triunfar

    Enhorabuena por el análisis! Lo cierto es que tienes toda la razón… Este año también habíamos notado las pocas famosas que había en los front rows y eso que ha pillado en fin de semana

  4. Esther

    Genial la crónica!!! Yo también le doy las gracias a Juan Vidal por existir. No me puede gustar más este chico.

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