Mitos y verdades sobre el embarazo

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Dicen que una vez dejas de estar embarazada lo echas de menos, que se está en «estado de buena esperanza» y que si no se qué de «la curva de la felicidad». Dicen, dicen y dicen… ¿verdad que cuando una mujer está embarazada, todo el mundo se permite darle consejos o emitir juicios sobre su estado físico? ¿No es ya suficiente penitencia que tu cuerpo esté cambiando, que tus hormonas estén revolucionadas y que tus sentimientos estén a flor de piel? Por no hablar de las experiencias de parto que te cuentan … malas prácticamente todas, por supuesto.

A todas esas situaciones, preguntas, consejos no pedidos y prejuicios solo tengo que decir: ¡Ya está bien!

Desde aquí y con mis 35 semanas ya de embarazo, me dispongo a aclarar algunos de los mitos que me han estado llegando desde que mi barriga empezó a crecer descomunalmente.

Por supuesto, las respuestas están basadas en mi experiencia pero tú, mujer gestante, porque sí, a ti es a quién me dirijo con este post, eres la única que sabe qué es lo mejor para ti y por ese mismo motivo eres libre de decidir si quieres seguir estos consejos.

Una vez dicho esto, juguemos a un juego… ¿verdadero o falso?

«Las embarazadas deben comer por dos»

FALSO. Creo que es la frase más famosa que se le suele decir a una embarazada y más de una se lo toma al pie de la letra para abusar de ciertas comidas. Mi realidad fue que durante las 14 primeras semanas aproximadamente, tuve varias nauseas y vómitos y es cierto que tanto la matrona como mi ginecóloga me recomendaron comer sobre todo hidratos de carbono para disminuir esas molestias.

Así que yo me hinché a pan sobre todo porque era lo único que me funcionaba, pero tuve la «suerte» de que al compensar la ingesta abusiva de pan con los vómitos, no cogí demasiado peso. Ciertamente, habría preferido que hubiera sido al revés, más peso y menos vómitos.

Si éste no es tu caso y, salvo prescripción médica, lo ideal es hacer una dieta equilibrada comiendo de todo un poco y eso sí, aumentar la dosis de legumbres (muy importantes como fuente de ácido fólico y proteínas sin aporte de materia grasa), de leche (fuente de calcio) y de frutas o verduras. Con estas pautas y algo de ejercicio en teoría, deberías engordar entre 7 y 10 Kg durante todo el embarazo, pero no te obsesiones con los kilos, como te digo, cada embarazo es único y por eso mismo las reglas pueden servir como guía pero no son verdades absolutas.

«Las mujeres embarazadas deben ducharse, no pueden bañarse»

FALSO. Ojiplática me quedé cuando unas señoras conocidas de mi familia me soltaron esta frase añadiendo que antes no se bañaban (entiéndase ni en bañera, ni en piscina, ni en playa) que solo se duchaban y únicamente hasta el final del segundo trimestre. ¡Durante el tercero y ojo, durante toda la cuarentena ni eso! No sé si pude disimular bien mi reacción, mi cara debió ser un poema.

Nuestros bebés están perfectamente protegidos de agentes externos gracias al tapón mucoso que cierra el cuello del útero. Es por esto, que perfectamente puedes ducharte, bañarte o tener relaciones sexuales sin riesgo de que cualquier infección pueda llegarles.

Sinceramente con 35 semanas de gestación y las altas temperaturas de Alicante, si no pudiera ducharme y bañarme en la playa o en la piscina creo que ahora mismo no podría estar escribiendo este post porque habría muerto por combustión espontánea.

Por el contrario, tengo una amiga que la han diagnosticado con embarazo de riesgo y sin embargo a ella sí le han prohibido los baños en piscina, entiendo que será por el tema del cloro y por ser el de ella un caso especial.

«Las embarazadas no deben practicar deporte»

FALSO. Siempre y cuando no esté contraindicado por tu médico, obvio, deberías hacer deporte durante todo tu embarazo. Caminar o practicar Pilates son algunos de los deportes a las que más suelen recurrir las embarazadas, pero según me explicó mi ginecóloga puedo seguir practicando cualquier otro tipo de deporte que ya practicara con normalidad antes de quedarme embarazada. Por ejemplo, si eres runner, puedes seguir saliendo a correr o, como es mi caso, si ya practicaba ballet, ahora podía hacerlo sin problema. Según sus palabras, es mejor no hacer cosas nuevas sino continuar con las que ya hacía.

Por otra parte, es cierto que a medida que avanza el embarazo te sientes mucho más pesada, por lo que yo decidí dejar de practicar ballet en mi semana 27 de gestación para pasar a dar caminatas de al menos 8000 pasos diariamente.

Al final, lo prioritario es sentirse bien y moverse, como sea, pero moverse.

«Las embarazadas no pueden usar algunas cremas»

VERDADERO. Aunque en varios foros de Internet he leído que muchas futuras mamás no han dejado de usar sus cremas solares habituales al estar embarazadas, es cierto que mi ginecóloga me recomendó tirar a la basura literalmente las que ella calificó de «cremas de supermercado» para usar alguna más específica de las que sólo se encuentran en farmacias o parafarmacias.

Recordad que lo que sí que es una verdad universal, es que las embarazadas somos más propensas a las manchas solares por lo que debemos evitar exposiciones largas al sol y usar gorras o sombreros para aumentar nuestra protección.

En mi caso, yo estoy usando la crema solar de Avène con factor de protección 50+ para todo el cuerpo. Pero de este tema, hemos hablado ampliamente en este blog, por lo que si os interesa, echad un vistazo a este artículo que publicamos recientemente.

Por otro lado, es muy importante que desde el primer momento, hidratemos especialmente la zona del abdomen y de los pechos para evitar las muy temidas estrías. Para este caso a mí me recomendaron la crema anti-estrías Trofolastin y estoy muy contenta con los resultados.

Y para el resto del cuerpo, he descubierto recientemente la línea bio de LoLo Cosmetics hecha con algas y lodos naturales, que hidrata como ninguna mi piel.

«Si tienes ardor es porque tu bebé saldrá con pelo»

FALSO. Según numerosos estudios, más del 50% de las embarazadas sufren ardor o acidez durante su embarazo. Sobre todo durante el tercer trimestre, que es cuando el útero aumenta más de tamaño. La «culpable» es una hormona sexual femenina llamada progesterona, que relaja el esfínter del esófago y hace que nuestra digestión sea mucho más lenta o que incluso regrese el contenido estomacal de vuelta hacia arriba irritando la zona.

Al comentar este inconveniente con una conocida que acababa prácticamente de dar a luz, me dijo que el truco para no sentir ardor que mejor le funcionaba a ella era beber un vaso de leche fría después de las comidas. Pero lo cierto es que cuando se lo comenté a mi ginecóloga me dijo que la leche alivia momentáneamente el ardor pero luego produce «efecto rebote» y te produce el doble de ardor. Así que su recomendación fue realizar comidas más ligeras, no abusar de las bebidas con gas y si aún así no conseguía librarme del ardor, que me tomara una pastilla de Almax.

Así que si sentís ardor, nada de echarle la culpa a la melena de vuestro bebé, la diana debe estar enfocada a la progesterona.

«Si tienes la barriga de punta es porque nacerá chico y si la tienes redondeada es porque nacerá chica»

Tengo mis dudas, porque no se puede demostrar científicamente, pero si me tengo que ceñir a mi barriga y la de todas las que conozco os diría que es verdadero. Estoy rodeada de mujeres gestantes que tienen una tripa mucho más redondeada y ancha que la mía y sus bebés son niñas. Sin embargo, mi barriga está más bien de pico y lo cierto es que traigo un chico. ¡Hasta cuando la luzco por la playa me dice la gente que por la forma de mi barriga seguro que traigo un chico!

Pero la realidad es que si preguntas a los expertos te dirán que la forma de la barriga depende de tu tono muscular y de la posición que adopta el bebé en el útero. Y además, que el único método infalible para saber el sexo del bebé es la ecografía.

«Si no sacias tus antojos, el bebé nacerá con una mancha con su forma»

FALSO. No seré yo la que niegue la existencia de los antojos, porque es cierto que sobre todo durante el primer trimestre sí que sentí la necesidad de comer ciertos alimentos e incluso soñaba con ellos si finalmente no conseguía tomarlos. Y es que durante el embarazo, nuestro organismo cambia no sólo físicamente, sino también hormonalmente y parece ser que los antojos pueden ser una respuesta a uno de estos cambios hormonales.

También he leído, que si un mismo antojo se repite varias veces, puede ser signo de alguna carencia en el organismo. Recordemos que dentro de nuestro útero estamos gestando una pequeña máquina de absorber todas nuestras reservas de vitaminas, calcio, etc. que hace que si no cuidamos bien nuestra dieta, podamos desarrollar alguna deficiencia alimenticia. Pero el hecho de darnos un «caprichito» no quiere decir que debamos descuidar nuestra alimentación, como ya he comentado más arriba.

Ahora, de ahí a que si no saciamos el antojo, nuestro bebé nacerá con una mancha con la forma del alimento, hay un trecho. No tiene ninguna base científica, aunque mi tía jura y perjura que la mancha de mi prima en la pierna es de unas habichuelas que no se pudo comer un día de agosto a la 1 de la madrugada.

En fin, sinceramente quiero creer que esto no es así porque sino mi bebé va a nacer con manchas con forma de coca-cola, espaguettis a la carbonara y tortilla de patatas.

«No puedes pintarte las uñas si estás embarazada»


VERDADERO (en parte). Hay estudios que dicen que las lacas de uñas y los quitaesmalte poseen compuestos químicos que se absorben por las células cutáneas y que podrían perjudicar al bebé. Pero lo cierto es que estos estudios no son concluyentes a la hora de decir, si estos compuestos se pueden absorber o no a través de la placenta. Lo mismo ocurre con los tintes de pelo.

Yo, por si a caso lo consulté con mi matrona y me dijo que no había ningún problema en pintarme las uñas y en tintarme el pelo a no ser que alguna de las dos cosas me produjera algún tipo de reacción alérgica, lo cual podría producirse ahora que mi piel está mucho más sensible.

Pero lo que sí me dejó claro es, que a partir del tercer trimestre y sobre todo cuanto más cerca esté de la fecha probable de parto, tenía prohibido pintarme las uñas ni de las manos ni de los pies. La explicación es sencilla. 

Los médicos utilizan las uñas como un indicador de la saturación del oxígeno en la sangre. Si éste comienza a bajar, uno de los primeros síntomas se puede ver en la zona de nacimiento de la uña ya que ésta empezaría a ponerse de color azul y si las llevamos pintadas el esmalte impediría ver ese cambio de coloración.

«Durante el embarazo no se puede viajar en avión»


FALSO. Viajar en avión durante el embarazo no es un problema ni para ti ni para tu bebé. Así me lo explicó la ginecóloga cuando, ilusa de mí, allá por abril le pregunté si este verano podía organizar un viaje que implicara avión. Menos mal que finalmente no lo hice, porque entre los calores y los pies hinchados, no estaba yo para largas caminatas conociendo nuevas ciudades. Pero volvamos al tema, según ella, su recomendación iba mas dirigida a evitar viajes que no implicaran la puesta de ninguna vacuna.

Lo que sí puedes encontrarte, es que alguna compañía aérea te ponga pegas a viajar en avión si te encuentras en el último trimestre del embarazo. Pero esto es debido a que los aviones no están equipados para asistir a partos. Es por ello, que en el caso de que decidas volar a partir del séptimo mes de gestación, te soliciten un certificado médico que confirme tu aptitud para volar y un documento que exima a la compañía de toda responsabilidad en caso de que se produjera algún problema en relación a tu estado durante el vuelo.

¿Conoces algún mito/consejo más que debería conocer en mi último trimestre de embarazo? Soy toda oídos.

Fotos vía Flickr Małgorzata Sulej, Unsplash Sandra Seitmaa, Pixabay Stocksnap y Cherylholt

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