5 libros sobre Karl Lagerfeld

Hoy es un día triste para la moda, nos ha dejado Karl Lagerfeld y yo, aun escribiéndolo, todavía no me lo termino de creer. Soy más de la opinión suya, él decía que era inmortal, y en cierto modo así va a ser porque nos deja un legado maravilloso e irrepetible.

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Quiero entrar en tu garito con zapatillas Veja

Sé que voy tarde, lo sé, pero nunca es tarde si la dicha es buena, y creedme que este nuevo objeto fashion de deseo que acabo de descubrir se merece un post para él solito. Se trata de las zapatillas Veja y a continuación os voy a contar cómo las he descubierto y por qué me he enamorado de ellas. Continuar leyendo “Quiero entrar en tu garito con zapatillas Veja”

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Monday to Friday – el editorial de septiembre de Zara

Acabo de consultar el termómetro y en Alicante estamos ahora mismo a 29ºC, o lo que es lo mismo, todavía en pleno verano, aunque con una temperatura suave que se agradece. Llevo un vestido de rayas marineras de tirantes. Fluido. Fresquito. Y sandalias de dedo. Por otro lado, no dejo de recibir notas de prensa de que la vuelta al cole ya está aquí (aunque a mí no me engañan, sé contar los días que quedan desde hoy hasta el 11 de septiembre y no, la vuelta al cole aún no está aquí). Sin embargo, las marcas de moda ya han empezado a desvelar sus propuestas para el mes de septiembre y claro, para ellas la “vuelta al cole” significa presentar su colección de invierno. Y el ejemplo más absoluto  lo tenemos en el editorial de septiembre de Zara.

A la pregunta de si vestiría así de lunes a viernes, la respuesta es rotunda: claramente sí, Zara. A continuación tenéis todos los looks:

El editorial de septiembre de Zara

Abrigos colocados de tal manera que quedan abiertos hasta el hombro y combinados con zapatos blancos de medio tacón DI-VI-NOS:

Chaquetas cruzadas que hacen las veces de top si se colocan por dentro de pantalones de talle alto:

Blusas que, a simple vista parecen de lo más básicas pero que esconden detalles que las hacen especiales con esas lazadas cerca del puño:

Trajes sobrios que recuerdan a los looks ejecutivos más clásicos:

Y por si hace mucho frío, abrigos apoyados a los hombros, como las voguettes, para abrigarse al mismo tiempo que se mantiene la estética:

Faldas midi básicas con detalles en los costados que recuerdan a los corsés. Tan solo  necesitamos una camiseta básica arriba para lucirla.

Gabardinas que imitan el ante y que están destinadas a convertirse en el must de cualquier armario fashionista que se precie.

Blazers que hacen guiños al tweed de Chanel pero que se presentan con un largo más largo (valga la redundancia) de lo habitual para que puedan ser utilizadas con looks más modernos.

Trajes de pantalón de pinzas y corte clásico de chaqueta que, sin embargo, parece modernizado gracias a su inusual color:

Y más trajes que se presentan como una opción de lo más sensual, si se combinan con un top discreto o, simplemente, sin nada por debajo:

Y para esos días en los que la temperatura no lo permite, indispensable combinarlos con los jerseys de cuello alto.

traje clasico jersey cuello alto editorial de septiembre de zara 10

En resumen

¿Qué os parece el editorial de septiembre de Zara? A mí, siempre me gusta ver sus editoriales porque son de lo más inspiradores y suelen dar muchas ideas para ayudarme a vestir en mi día a día. Algunos editoriales están más pensados para llamar la atención, se centran demasiado en las modas del momento, pero otros, como el de este post, se centran en prendas y estilismos que todas podríamos y querríamos llevar. Son looks más prácticos, más ponibles que, sin embargo, siguen el hilo de las tendencias.

¡Me lo pido todo!

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El complemento 80s que Kendall Jenner quiere que te vuelvas a poner

Dice Woody Allen una frase con la que estoy bastante de acuerdo: “el 90% del éxito se basa simplemente en insistir”. Pues bien, esta célebre frase me viene como anillo al dedo para encabezar el tema del artículo de hoy: la vuelta de la riñonera.

Sí, son muchos los diseñadores que apuestan por ella (¡hasta Inditex tiene sus propuestas en prácticamente todas sus marcas!) temporada tras temporada pero el público se resiste a sucumbir ante esta tendencia tan 80s que, además, en España nos recuerda al típico turista que visita la costa levantina con chanclas y calcetines blancos, piel roja (que no morena), gorra y, sí, riñonera a la cintura.

Pero la cosa cambia cuando alguien como Kendall Jenner le presta, de repente, atención. La it-girl ya consiguió la temporada pasada que muchas optarán por sustituir pantalones por leggings, ergo no me extrañaría nada que intentará retarnos a lucir looks así de fashionistas con la riñonera como protagonista:

Todos los looks de Kendall Jenner con riñoneras

Está bien, Kendall juega con ventaja y es que las riñoneras que ella tiene las firma Chanel y Louis Vuitton. Además tiene una estilista que se dedica a pensar qué look tiene que ponerle cada día para seguir siendo noticia aunque sea simplemente porque está tomándose un helado o porque ha sido vista con un spinner. Sea como sea, sus looks son inspiración pura y aunque hay combinaciones demasiado forzadas, en general, tiene un estilo muy fresco que marca tendencia.

Este primer look, por ejemplo, es un claro ejemplo de lo estudiados que tiene sus outfits para tener cabida en cualquier web de moda. Parte de su pelo recogido en un moño alto, gafas de sol mini, la mencionada riñonera y, para rematar, unas babuchas verdes con pompón de Aquazzura ideales:

Kendall Jenner con riñoneras chanel mules aquazzura

En los cuatro siguientes looks, además de las riñoneras, podréis comprobar que Kendall tiene otra obsesión, está vez, ligada a un contrato publicitario. Se trata de las zapatillas blancas de Adidas, firma para la que se unió hace muy poquito.

Kendall Jenner con riñoneras chanel zapatillas adidas jeans monse

Kendall Jenner con riñoneras louis vuitton mono self portrait camiseta kendall kylie zapatillas adidas

Atada a la cintura o colgada a modo de bandolera por un hombro, como os decía al principio, Kendall está decidida a convertir la riñonera en objeto de deseo y, la verdad, viendo sus looks se me antojan.

Kendall Jenner con riñoneras louis vuitton traje wolk morais Kendall Jenner con riñoneras louis vuitton zapatillas adidas

¿Conocéis alguna marca molona (preferentemente española) que tenga riñoneras fashion?

Shopping: Riñoneras

Riñonera rosa con estrellas negras de Asos.

Riñonera blanca con borla de Asos.

Riñonera dorada de Asos.

Riñonera de cuero negra de Reclaimed Vintage para Asos.

 

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Los bolsos otoño-invierno 2017/18 vistos en la Paris Fashion Week

París era una fiesta. Una fiesta de la moda y aunque el circuito fashion tiene en cuenta también lo que se cuece en Nueva York, Milan y Londres, lo cierto es que París sigue siendo el corazón de la moda, donde presentan sus colecciones los diseñadores más importantes (salvo alguna contada excepción) y, por tanto, donde empiezan las tendencias. Y, por supuesto, empezamos a tener en cuenta lo que se cuece en cuestión de complementos. Estos son los principales bolsos otoño-invierno 2017/18 vistos en la Paris Fashion Week.

Balenciaga Fall 17/18

Balenciaga apuesta por lo radical: o quieres un bolso pequeño, o lo quieres megagrande. También hay lugar para el bolso de ejecutiva, es decir, de tamaño justo y con la sobriedad que tu trabajo puede requerir, pero también se ha pensado en las más fashionistas, en las que se divierten con la moda y les gusta experimentar. Para ellas, llevar por asa un pañuelo de seda es la opción de Demna. No es mi colección favorita pero tratándose de Balenciaga y de su mediático diseñador, no se pueden perder vista sus propuestas.

Céline

Céline is always a good idea, aunque es cierto que, para mi gusto y a modo general, Phoebe Philo ha tenido tiempos mejores. ¿Su apuesta? El bolso shopping y la piel.

Chanel

Partiendo de la base de que la temática de la colección Chanel otoño-invierno 2017/18 es un poco… cómo decirlo fino, ¿extravagante? Basar una colección en torno al gris, no me parece del todo mal, teniendo en cuenta que es un color bastante comodín. Astronautas, ovnis y cohetes a un lado, las mochilas acolchadas y los bolsos-bandolera con la parte inferior en piel, se venderán bien.

Dior

Una temporada más, Maria Grazia Chiuri apuesta por el girl power para Dior. Y por la logomanía. Y por el negro y los colores oscuros. Y por el J´Adior. Y por los bolsos minimalistas con correas llamativas.

Loewe

Puede que Demna Gvasalia sea el jefe o la inspiración de la mayor parte de los looks de la escena fashion del street style que rodea las fashion weeks (con permiso de Prada o Gucci, entre otros), pero en cuestión de complementos hay una firma que está haciendo un product placement de matrícula: Loewe. No hay un solo reportaje de street style en el que no salga un bolso Puzzle, o un Hammock o un Barcelona. Incluso el extraño gato, que parece haberse convertido en una especie de mascota, está por todas partes. Hasta en la nueva colección de bolsos otoño-invierno 2017/28 de la firma española. ¿Qué decís del Puzzle de lunares? ¡Puro amor!

Louis Vuitton

Al poner las firmas por orden alfabético, Louis Vuitton me aparece en sexto lugar en el post, aunque ocupa mi primer lugar de colecciones favoritas, al menos en cuanto a bolsos se refiere. Como siempre, se nota el poderío de la marca y que vende bolsos como churros y, por tanto, que gran parte de su negocio se dedica a este complemento en cuestión. Los grandes hits de Nicolas Ghesquière, como le petite malle (el bolso-caja) o el bolso-bandolera twist se reinventan en colores y tamaños y conviven con otros clásicos, también actualizados, como el bolso-bowling Speedy. Además vienen novedades en forma de bolsos tipo Birkin (perfectos para las que tienen dinero y pasan de las listas de espera).

Miu Miu

El pelo largo o shaggy ha sido el eje central de la colección de Miu Miu. En los bolsos otoño-invierno 2017/18, casi todos de mano, no iba a ser menos.

Valentino

De Valentino me quedo, sobre todo, con la paleta de colores elegida, inesperada porque se trata de una colección de invierno pero demasiado bonita como para dejarla pasar por alto. Para las alérgicas al negro, aquí están las propuestas de la firma italiana (que desfila en París) en rojo, verde menta, azul pastel, rosa empolvado…

¿Cuál es tu colección favorita?

Echa un vistazo a mi colección de bolsos Sanyuri

bolsos otoño invierno 2017-18 sanyuri estampados rojo made in spain

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Guía de viaje: París en tres días

Si me habéis seguido por las redes sociales ya sabréis que la semana pasada estuve de escapada en París con mi marido. Era un viaje que teníamos reservado desde hacía casi un año y la verdad es que, sin darnos cuenta, elegimos la mejor fecha posible por varias cosas. Primera y principal porque después de pasar el verano con los niños, necesitábamos unos días de desconexión del mundo en general para poder pasar tiempo nosotros solos. Sin obligaciones, sin horarios, sin prisas. Y segundo por el tiempo que ha hecho, porque poder disfrutar de la ciudad de la luz con una media de 30ºC de temperatura no lo podíamos imaginar ni en nuestros mejores sueños.

Así que parece ser que los astros se alinearon para que pudiéramos disfrutar al máximo de nuestra escapada y como nos salió todo tan bien y tengo la sensación de haber exprimido al máximo el tiempo que hemos estado, he creído interesante compartir con vosotros el planning que hicimos por si estáis pensando en hacer un viaje a París de duración similar.

El vuelo

Como os decía, el vuelo lo reservamos con muchísima antelación y, teniendo en cuenta las fechas que ya teníamos reservadas para otros compromisos personales, elegimos volar el viernes 9 de septiembre hacía París y volver el 11 de septiembre a Alicante. Con la compañía Vueling teníamos vuelo directo desde Alicante al aeropuerto de París-Orly, el segundo más importante de París y en el que, si no me equivoco, aterriza todo aquel que quiere ir a Eurodisney, puesto que está en la zona sur de la capital. Reservamos los vuelos de tal manera que el viernes a las 9 de la mañana ya estábamos en París y el domingo a las 12 de la noche llegábamos a Alicante.

Una vez en el aeropuerto cogimos el Orlybus que es como un bus urbano de los de aquí que te acerca a la estación de Denfert-Rochereau en media hora aproximadamente por unos 8 euros por persona. Por lo que estuve leyendo es una de las formas más asequibles de desplazarte desde el aeropuerto. A nosotros nos venía bien porque nos quedaba cerca de la casa que habíamos alquilado pero lo más normal es que tengáis que utilizar el metro de la misma estación para poder llegar a vuestro destino. De todas formas, al ser una estación bastante principal, está muy bien conectada pero hay que tenerlo en cuenta para salir con suficiente antelación, sobre todo en el momento de la vuelta a casa.

El alojamiento

En cuanto al alojamiento, nosotros nos decantamos por un apartamento de Airbnb. Teníamos claro que queríamos estar en un apartamento desde el principio por varios motivos. Uno de ellos, cómo no, era el de ahorrar dinero. Además a mí me encanta levantarme e inmediatamente desayunar (en pijama). Y por último, como queríamos aprovechar al máximo el tiempo que íbamos a estar en París, decidimos que era mejor dedicar menos tiempo a comer y más a explorar la ciudad así que no nos la podíamos jugar con los tiempos de espera en los abarrotados bares (¡estaban todos a tope!). El primer día cargamos en el super (recomendadísimos los FranPrix que están por toda la ciudad) y nos estuvimos alimentando a base de sandwiches y paninis. La única excepción que hacíamos era la del café que nos lo tomábamos en una coqueta brasserie que había bajo de casa, eso sí, a 2,80€ el espresso y eso que no era el sitio donde más caro estaba.

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Pero vamos a lo importante. Se lo he dicho a todo el mundo que conozco y vosotros no ibais a ser menos: ¡nuestro apartamento era el mejor del mundo mundial! Bueno, seguro que hay opciones mejores sobre todo si el dinero no es un problema, pero nosotros buscábamos uno bueno, bonito y barato y, a ser posible, en un buen emplazamiento. Y bueno, objetivo cumplido. Nuestro apartamento cumplía con todos los requisitos. (FYI os dejo la dirección exacta: 1 rue Blainville).

Una de las cosas que más ilusión me hacía era que estuviera en un lugar con encanto, aunque no fuera céntrico, en el que nos sintiéramos, aunque fuera solo por unos días, un poco parisinos. Nuestro apartamento estaba en el barrio latino, rodeado de universidades (La Sorbona & cía)  y prácticamente al lado del Panteón. Las calles eran estrechas y estaban llenas de bares de comida internacional que se mezclaban con pubs, brasseries, supermercados y tiendas de souvenirs.

Y aunque pueda dar la sensación de que, a simple vista, era ruidoso, lo cierto es que yo no describiría a “mi barrio” con ese adjetivo, porque las ventanas de nuestro apartamento daban a una plaza en la que desde primera hora de la mañana había músicos profesionales amenizando el ambiente. Violines, acordeones, clarinetes, guitarras y voces angelicales… en serio, por momentos me parecía estar metida en la película de Amelie (nota mental: tengo que volver a verla). Encantador sería un adjetivo bastante a la altura de las circunstancias.

Primer día

Una vez aterrizados y con las maletas ya en nuestra casa para los próximos días lo primero que decidimos hacer fue explorar un poco nuestro barrio. El barrio Latino. Así que la mañana del viernes la dedicamos a ver el Panteón, la Sorbona, la fuente de Saint Michel y los jardines de Luxemburgo (¡ma-ra-vi-llo-sos!) mientras vibrábamos con el ambiente de estas callecitas. Sin duda alguna es una ruta que recomiendo muchísimo hacer si queréis vivir un poco el ambiente parisino. Además, dicho sea de paso, en esta zona hay cantidad de bares de todos los gustos gastronómicos que suelen tener precios más asequibles que el resto de la ciudad. Nosotros terminamos la ruta en la Catedral de Notre Dame que queda muy cerquita. Le hicimos millones de fotos y nos anotamos en nuestra lista de películas que tenemos que volver a ver, la del Jorobado de Notre Dame, obvi. También dimos un paseo por los bajos del río Sena, mirando bien por el suelo por si nos encontrábamos a Ratatouille (otra peli que tengo que volver a ver) y los puestecitos artísticos que hay en el margen izquierdo del Sena (o mejor dicho los del Rive Gauche, en francés todo suena mejor) que aunque siguen siendo muy bonitos han perdido parte de su encanto porque el producto que venden ya no es tan original.

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Tras comer en casa y descansar un poco, cogimos el metro para ir al barrio de Montmatre. La verdad es que el metro de París es una maravilla. Me pareció bastante rápido y en general muy bien conectado. De precio es bastante similar al de Madrid. Tampoco me dio la impresión, salvo en alguna parada, de que estuviera muy abarrotado así que, para nosotros, ha sido perfecto como medio de transporte porque nos ha ahorrado mucho tiempo.

Como decía, cogimos el metro hasta la parada de Abbesses. Esta parada es la que queda más cerca del funicular que te sube hasta la Basílica del Sacre-Coeur pero nosotros paramos ahí porque queríamos hacernos una foto en su entrada ya que conserva en su totalidad el estilo art-nouveau característico de los antiguos metros de París. Y sí, la parada es muy bonita y la foto nos la hicimos pero el error que cometimos fue no coger el ascensor en cuanto bajamos del metro para subir a la superficie. La verdad es que nos sorprendió la de gente que hacía cola para subir en ascensor pero en ningún momento pensamos que era porque nos esperaban exactamente 104 escalones de subida para alcanzar la superficie. Lo bueno es que mientras mueres lentamente al quedarte sin respiración ni fuerzas puedes admirar diversos murales en las paredes hechos por artistas bohemios de la zona, aunque sinceramente el cansancio no te hace valorarlas como se merecen. Creo que es una forma de avisarte de lo que viene después y es que para llegar al famoso Sacré-Coeur, y a no ser que utilices el funicular, te espera un largo camino empinado y lleno de larguísimas escalinatas. Eso sí, de esta manera también puedes admirar curiosas tiendas de arte y hacer paradas en algunos sitios interesantes como el museo de Dalí. Pero ya os adelanto que por las calles estábamos mi marido, yo y cuatro gatos más mirándonos todos con cara de compasión y gritos mentales de “¡ánimo! ¡tu puedes! ¡un escalón más! ¡vamos!”.

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El fin de la agonía llega con la famosa plaza de los pintores y bueno, qué queréis que os diga, si no habéis estado nunca, es visita obligatoria pero lo cierto es que ha perdido todo el encanto que tenía. Ya no es tan bohemia y auténtica, ahora está pensada por y para los turistas y por eso está plagada de bares saca-dinero y tiendas de souvenirs “made in China”. O al menos esa fue la percepción que me llevé yo que solo pasaba por ahí de camino a la Basílica. Una pena.

Y ahora sí que sí. La Basílica del Sacré-Coeur. ¡Maravillosa es poco! ¡Es una obra de arte colosal y descomunal! Abarrotada de gente sí (por algo es el segundo lugar más visitado de Francia, después de la Torre Eiffel) pero totalmente comprensible porque tener delante esa obra magistral de la arquitectura y esas impagables vistas de todo París desde su mirador es motivo único y suficiente como para decir eso de “Paris is always a good idea”. Y lo mejor es empezar a bajar por su escalinata delantera e ir girándonos cada cierto tiempo para seguir admirándola. A must-see.

Por cierto, si os gusta Instagram y seguís alguna cuenta de las dedicadas a París, seguramente habréis visto alguna foto de la Maison Rose, una casita-bar con las paredes de color rosa altamente recomendable visitar, aunque solo sea para fardar de foto en tu cuenta. Además, en algún momento de la vida anterior a sus paredes rosas, fue la residencia de Picasso en París.

Nuestra ruta terminó en la calle Pigalle que a mí me recordaba al modelo icónico de zapato de Christian Louboutin (llamado así en honor a esta famosa calle) pero que también es la calle que, entre otros muchos sex-shops y salas de espectáculos varios, se encuentra el Moulin Rouge (sí, otra peli que tengo que volver a ver). La calle en general no nos gustó mucho, pero al molino rojo hay que hacerle una foto al menos una vez en la vida.

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Segundo día

Nuestro segundo día comenzó en el metro en dirección a la Torre Eiffel. Aunque ya la habíamos visto de lejos en los Jardines de Luxemburgo, y por muchos millones de veces que la hemos visto en películas o en libros, la realidad supera la imaginación. Verla aparecer entre los exclusivos edificios del distrito 7 no se puede expresar en palabras, pero admirarla justo delante de los Campos de Marte, el jardin delantero, es alucinante. Os comento que nosotros fuimos sábado por la mañana bastante pronto y ya había una importante cola de gente esperando para subir. También nos han dicho que merece la pena verla cuando empieza a atardecer porque iluminada es todo un espectáculo pero nosotros esa parte nos la reservamos para nuestro próximo viaje. Lo que sí os aseguro es que nosotros, a plena luz del día, le hicimos fotazas desde todos los ángulos.

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Aprovechando que estábamos por esa zona, nos fuimos andando hasta el arco del Triunfo, otro monumento must-see que me sorprendió gratamente verlo en directo. Es mucho más enorme de lo que tenía en mi cabeza. Por otro lado, el tráfico de los Campos Elíseos es descomunal pero aun así la gente se atrevía a quedarse en una especie de isletas super delgadas que hay en medio de la carretera para conseguir hacerse la mejor foto con este monumento. O eso o que son fans de las Spice Girls y las querían emular

Con la satisfacción de haber visto los dos monumentos más importantes de nuestra lista, nos dedicamos a pasear viendo los lujosos escaparates de las boutiques de los Campos Elíseos y las avenidas que la cruzan en busca de la Avenue Montaigne, donde está el cuartel general de Dior, un imprescindible para mí que por algo este blog en realidad es un blog de moda y no una guía de viajes ;). Y así poco a poco, nos fuimos acercando al icónico puente de Alexandre III (nota mental, Julia Roberts y su anuncio para Calzedonia, no digo más) dejando a un lado el Grand Palais (lugar donde, entre otras muchas cosas, hace Chanel todos sus desfiles pret-à-porter) y el Petit Palais. Puede que esté siendo algo parca describiendo estos lugares pero no por ello quiere decir que no me impresionaran. Al contrario, eran bellísimos, pero llegó un punto en el que todo me parecía tan bonito, tan espectacular, tan colosal… que no sé en qué momento empecé a acostumbrarme.

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Tras fotografiar un millón de veces más a la Torre Eiffel desde el puente más bonito que he visto en mi vida llegamos (a pie en todo momento) a la plaza de la Concorde, famosa por estar coronada por un gigante obelisco de los de verdad y por albergar gran cantidad de edificios gubernamentales en un espacio gigante. En las fotos que hicimos no se aprecia la belleza de ese lugar por culpa del denso tráfico pero en mi retina queda grabado ese obelisco de por vida.

Y así como quien no quiere la cosa, nos metimos en el Jardin de les Tuileries, el nexo de unión entre la Plaza de la Concorde y el Louvre. Los jardines estaban a tope de gente y se convirtieron en el lugar perfecto para descansar a la sombra, refrescarse y tomar un tentempié, aunque para mi gusto los Jardines de Luxemburgo ganan en belleza.

Y a la salida de Les Tuileries ahí estaba, la famosa pirámide de cristal que nos advierte que hemos llegado al Louvre. (Por cierto, el Código da Vinci es otra peli que tengo que volver a ver). Lo ideal habría sido entrar a ver a la Gioconda y sus cuadros vecinos, pero el tiempo jugaba en nuestra contra, así que esta es otra de las cosas que nos dejamos pendientes para ver en otro viaje. De todas formas, admirar el edificio que la alberga desde fuera también merece la pena.

Y del Louvre al Palacio Real, o mejor dicho, a los Jardines del Palacio Real. Y es que había una placita que tenía especial ilusión por ver en directo. Es la plaza de las columnas que tantas veces había visto en Instagram. Necesitaba comprobar que era real XD.

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De ahí cogimos la Rue Saint Honoré y dedicamos el resto del día a pasear por ella y visitar algunas tiendas icónicas como Colette, otro must de París. Caminando, caminando llegamos a la Rue Cambon… ¿os suena de algo? Es la calle donde Chanel tiene su cuartel general, que tampoco es nada del otro mundo pero que a mí me hacía ilusión ver. Karl no estaba por ahí. Shame! Terminamos nuestra ruta comercial en Galerias Lafayette, los famosos centros comerciales donde es difícil comprar algo (a no ser que seas millonario) pero que vale la pena visitar para admirar su cúpula acristalada y su estructura circular repartida en siete plantas parapateadas por balcones de estructuras modernistas.

Volvimos de camino a casa por la Rue Rivoli, que es una preciosa calle con vistas a los Jardines de les Tuileries compuesta por un pasaje con arcos donde es interesante mirar, también, al suelo, lleno de originales mosaicos. Aquí está el famoso salón de thé Angelina, aunque dicen que su especialidad es el chocolate caliente. Volveré en invierno para que me siente mejor.

Tercer  y último día

Para nuestro último día en París decidimos comenzar la ruta en el Hotel de la Ville, es decir, el Ayuntamiento, otro colosal edificio más que te deja casi sin habla y que cuenta con una plaza en la que se llevan a cabo diversos festivales de música y conciertos. De ahí nos fuimos al Museo Pompidou. Queríamos experimentar la sensación de admirar un edificio tan moderno y totalmente diferente a los edificios del siglo XIX con sus características paredes de piedra y buhardillas pintorescas que copan la ciudad. Y sí, es raro verlo ahí en medio y también ver esa fuente surrealista en honor a Dalí quien, por cierto, está mirando todo lo que pasa en su plaza a través de un propio grafitti de él mismo que hay en ella. Pero el grueso de la ruta venía con el adentramiento en el barrio de Le Marais.

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Leímos que este barrio tiene mucha vida los domingos por la mañana. Las tiendas están abiertas (algo que no sucede en el resto de la ciudad), hay salas de exposiciones, gente improvisando conciertos por las calles y un mercadillo de antigüedades digno de ver. Y, bueno, yo tenía curiosidad por ver con mis propios ojos la brasserie La Perle, un bareto muy concurrido que se encuentra en pleno corazón del barrio donde ocurrió toda la locura de Galliano. Cuando lo vi, lo entendí todo. Este bar está en pleno barrio judío. Imaginad a Galliano, borracho, voceando y haciendo comentarios en contra de la religión judía… Si es que el alcohol no trae nada bueno, Galliano de mi vida…

Por ahí estuvimos paseando toda la mañana hasta que llegamos a la plaza des Vosges. De ella os diré que si os gusta el arte, tenéis que visitarla sí o sí. Aunque en el centro hay unos jardines, se puede rodear la plaza a través de sus arcadas. Y ahí es donde podéis admirar las galerías de arte de artistas super consagrados. A nosotros nos encantó dar esa vuelta y además nos vino fenomenal puesto que fue el único momento de todo nuestro viaje en el que cayeron unas gotitas de agua. Así que resguardados bajo esas preciosas arcadas nos fuimos despidiendo poco a poco de París.

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Sé que nos han quedado muchas cosas por ver, pero era nuestra primera vez en París y no queremos que sea la última. Nos han recomendado dar un paseo en barco por el Sena, ver la Torre Eiffel al atardecer, visitar la tumba de Napoleón y la Ópera de Garnier, entrar al Louvre a ver La Mona Lisa y, bueno, a modo personal, mi marido quiere ver la tumba de Jim Morrison (de hecho, el último día podríamos haber andado un poquito más allá de la Plaza des Vosges para alcanzar la pla za de la Bastilla y, a continuación, el famoso cementerio) … puede que ya esté haciendo nuevas rutas mentales para mi próximo viaje (aun sin fecha) a la que desde ya es mi ciudad favorita del mundo. ¿Qué más cosas y sitios de París me recomendáis ver? ¿Merece la pena sacrificar un día, a la próxima, para ir a Versalles?

Espero que os haya servido de algo mi guía y disfrutéis mucho de vuestro viaje. 🙂

 

 

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Emma Stone de Chanel en el Festival de Cine de Toronto

Emma Stone, o mejor dicho su estilista, tiene muy buen ojo a la hora de elegir los vestidos más bonitos de cada diseñador, o al menos aquellos que le favorecen, a pesar de que a priori el amarillo no es su color. ¿Os gusta cómo ha combinado este vestido candy de Chanel Crucero 2017 en el Festival de cine de Toronto con ese peinado tan babydoll?

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Clémence Poésy de Chanel en la ceremonia de clausura del Festival de cine de Cannes

Definitivamente Chanel ha sido el absoluto vencedor del Festival de Cine de Cannes. Todavía no he tenido tiempo de hacer un recuento real pero lo que está claro es que la firma francesa ha ganado por goleada. La última en lucir uno de los diseños de la colección de alta costura Primavera/Verano 2016 ha sido Clémence Poésy que pisó la alfombra roja de la ceremonia de clausura.

Chanel

¿Os suena su look? Anna Wintour lo lució en versión falda larga en la gala del MET:

anna wintour chanel met

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Elle Fanning de Chanel en el photocall de The Neon Demon en el Festival de Cine de Cannes

¡Cuantísimo tiempo sin ver a Elle Fanning! La joven actriz se ha pasado casi un año en blanco de eventos por lo que deduzco que ha estado trabajando en varias películas. Una de ellas es la que le ha llevado a Cannes y para la presentación, la actriz ha elegido un vestido blanco lleno de volantes, con una gran lazada negra de la colección otoño-invierno 2016 de Chanel que le daba un aspecto muy babydoll.

chanel

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