Así preparo mi Gintonic perfecto

Últimamente no dejo de descubrir bebidas nuevas que no hacen más que avivar en mí la necesidad de cambiar hábitos en pro del slow-food y de valorar todo aquello que merece la pena. La vorágine laboral, la responsabilidad de mantener una familia, los gastos de la vida en general o la ansiedad de aprender y de poner en práctica los conocimientos para, simplemente, estar al día de las tendencias (tecnológicas, sobre todo) nos obligan a vivir de manera acelerada y eso incluye, en cierta manera, engullir comida y beber tragos grandes como si no hubiera un mañana. Abusamos de comprar marcas blancas por las prisas y porque pensamos que nos ahorramos dinero pero no invertimos en calidad de vida y eso incluye, al menos de vez en cuando, frenar y disfrutar de todo lo bueno que tenemos alrededor (sea comestible o no).

Todo esto os lo cuento porque hace aproximadamente un mes, llegó a mis manos una cajita procedente de The Gin Collection que contenía dos ginebras que nunca antes había probado: Bloom y Opihr. Hoy os quiero hablar de Bloom (Opihr todavía no ha caído en mis garras cocteleras) porque su aroma floral me tiene totalmente conquistada. Y es que hasta hace un par de años bebía cualquier gintonic sin pararme a pensar las muchas posibilidades que tiene esta combinación estrella y ha sido ahora cuando mi sibaritismo ha aflorado (nunca mejor dicho) y me está obligando a beber disfrutando de cada sorbito. Y a cada sorbito que doy, saboreo el momento y juego a adivinar los botánicos que lleva. En el caso de Bloom notaba un suave sabor a pomelo que fue el que me hizo decantarme, el pasado viernes noche, por un coctel donde la fresa tuviera todo el protagonismo.

Realización.

1. Enfriar una copa de balón con hielos removiéndolos bien para que ningún rincón se quede sin enfriar.

2. Condimentar la copa con carpaccios de fresa. La cantidad depende del gusto de cada uno, yo recorté dos fresas por copa porque me gusta que el sabor vaya haciéndose más fuerte cuanto más tiempo se macere.

3. Servir la ginebra. Es suficiente con añadirle 5cl de ginebra Bloom y dejar reposar durante unos minutos para que su aroma impregne todo el vaso y las fresas empiecen a macerar.

4. Añadir la tónica Indi&Co sabor strawberries. La tónica más natural que conozco con sabor a fresa era perfecta para este cóctel. La añadí con la ayuda de una cucharilla trenzada.

5. Decorar el borde con zumo de pomelo. Para que el primer sabor que notes en tu paladar sea el del pomelo, nada como bañar el borde de la copa con este cítrico tan sabroso.

6. Opcional – Añadir bayas de enebro. Aunque la ginebra ya lo incluye entre sus botánicos, a mí me gusta potenciar su sabor. Basta con un par de granitos para notar la diferencia.

7. Voilà.  A disfrutar:

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¿Con qué cócteles soléis agasajar a vuestros invitados?

Descubriendo el mundo de los refrescos premium con Indi&CO #indiexperience

Si te ponen delante un zumo de naranja recién exprimido y un zumo de naranja embotellado, ¿cuál te tomarías? ¿Cómo te gusta más la comida: cocinada a fuego lento o en el microondas? La respuesta es obvia, ¿verdad? (Donde esté el slow food… #salivando). Pues algo similar a esto llevo pensando desde que el mes pasado tuve la oportunidad de visitar la destilería artesana de Indi&Co, la última del Marco con Denominación de Origen de Jerez, la única tónica que conozco en el mercado que es completamente natural, sin edulcorantes ni aromas químicos, donde todo procede de los botánicos que se emplean en su proceso de maceración y destilación.

El pasado 11 de febrero, un grupo de periodistas y bloggers fuimos invitados a conocer esta particular destilería artesanal que se sitúa en el Puerto de Santa María, en Cádiz. (Puedes leer toda nuestra experiencia contada a tiempo real bajo el hashtag #indiexperience en twitter e instagram). En ella pudimos ver cómo se trabaja con seis alambiques idénticos a los que ya se utilizaban en la época árabe y nos mostraron cada uno de los botánicos  con los que crean todos los sabores de Indi&Co, a cada cual más sabroso. La mayoría de ellos, por cierto, son de origen andaluz como la piel de naranja, la mandarina, el limón y las flores de azahar de Sevilla, pero también hay otros que vienen de muy lejos como el yuzu japonés, la lima persa, la kewra de la India, o el cardamomo de África.

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Me resultó muy interesante descubrir cómo en Indi&Co consiguen que el color y el aroma de sus bebidas perdure en el tiempo. El proceso es tan simple como someter los botánicos elegidos a una maceración con alcohol (un alcohol, por cierto, muy refinado que ya cuenta con cinco destilaciones previas). Con el paso del tiempo el alcohol, que en principio es transparente, va cogiendo el color y el aroma que le otorga el botánico. Así, la maceración es el comienzo del camino de la extracción del aceite esencial, el aroma y el sabor del botánico, pero el proceso continua en la destilación donde se termina de extraer todo el potencial del botánico. FYI: el proceso es muy similar al que tendríamos que hacer para crear un perfume, es más, los árabes utilizaban estos mismos alambiques incluso en la alimentación y con algunas medicinas.

Hasta 20 semanas aguantan estas garrafas de cristal la maceración
Hasta 20 semanas aguantan estas garrafas de cristal la maceración

A pesar de que hoy en día la mayoría de alambiques industriales son de acero inoxidable, en Indi&Co contínuan utilizando los alambiques de cobre pues este metal es el que mejor transmite el calor. Otra de las cosas que diferencia esta destilería de las industriales es que sus alambiques funcionan al baño María, es decir, tienen una puertecita donde introducen un recipiente de agua y la ponen a calentar. Cuando ese primer recipiente está muy caliente, empieza a calentar el siguiente que es el que realmente contiene lo que se quiere destilar. De esta manera, el agua ejerce un efecto filtro y evita que el fuego entre  en contacto directo con el botánico y no lo podrá quemar.

El proceso de calentamiento es mucho más lento (en Indi pueden llegar a tardar entre 6 y 7 horas, puede que algo menos si estamos en pleno agosto cuando la temperatura exterior puede llegar a superar los 40ºC con suma facilidad), pero el resultado merece la pena. ¿Qué aroma y sabor piensas que perdura mucho más: el químico o el de origen vegetal? Este es uno de los secretos de Indi&Co, cuando lo catas es cuando valoras y entiendes que los adjetivos que mejor lo definen son: natural, artesano y auténtico. Y claro, después de probarlo, ya no quieres otra cosa.

De lo obtenido en la destilación se le añaden zumos naturales de diferentes cítricos como el limón, la lima o la naranja del Valle del Guadalquivir, azúcar blanca y de caña y agua purificada, y el resultado es INDI, una de las tres mejores tónicas del mundo según el Bar Convent Berlín, el salón de coctelería que en su primera edición contó con más 10.000 profesionales del sector.

Foto de familia en la destilería de Indi&Co
Foto de familia en la destilería de Indi&Co

Después de visitar la destilería, comer en Tabanco Aramburu, un restaurante de comida gaditana altamente recomendable, y volver a nuestro hotel en Sevilla, nos pusimos nuestras mejores galas para adentrarnos en un simulado speakeasy dentro del Bitter´s Bar, una coctelería muy cool que hay en Sevilla. De esta experiencia tan original me traje para casa muchas recetas de cócteles con el resfresco Indi&Co como ingrediente estrella que ya estoy deseando preparar. Ya os mostraré en otro post alguna de estas recetas pero para que os hagáis una idea mirad qué mal lo pasamos:

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Muchas gracias Indi&Co y Oak Power por el trato recibido, en especial a María e Iris; a Sergio Millán, el bartender de Bitter´s Bar, y al chef Antonio Paez que nos preparó una degustación perfecta para maridar con esos cócteles y, por supuesto, a todos mis compañeros de viaje. Espero coincidir más veces con vosotros.

¿Te tomarás esta noche una ginebra con tónica Indi a mi salud? #TGIF