Siete lecturas frescas a las que te engancharás este verano (recomendadas por Pynchon&Co)

Cuando llega el calor, los chicos se enamoran… y España se va de vacaciones.

Y con las vacaciones llegan las ¿falsas? expectativas de poder dormir una media de 10 horas al día… o más, pasar gran parte del tiempo a remojo en la playa o en la piscina, y ponerse al día con todos los libros que en invierno no nos da la vida leer.

Yo no sé vosotros, pero en mi caso, esa lista de libros es grande. Muy grande. Y aunque soy consciente de que es muy difícil cumplir el objetivo, todos los veranos mantengo viva la ilusión de poder ponerme al día con todos los títulos que guardo en mi to do read list.

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Fooders Alicante, el nuevo templo gastronómico del tapeo entre amigos

El pasado 6 de julio, tuvimos la oportunidad de asistir a la inauguracióon de Fooders Alicante, un nuevo local que se sitúa en la calle Castaños, 16 y que promete no ser solo un amor de verano sino una historia de amor de las que duran para siempre.

Y es que la identidad de Fooders es tan sencilla como necesaria ya que ofrece un contenido gastronómico por el mundo a través de tapas sencillas, gustosas, divertidas y perfectas para compartir en pareja, como he podido hacer yo, o en grupo, como en breve haré… porque tengo que volver (y os lo contaré por Instagram).

Menú de degustación de Fooders Alicante

Si os animáis a visitar este nuevo local situado en el corazón de la vida de tardeo y nocturnidad de Alicante, os recomendamos que os decantéis por cualquiera de los platos con los que nos deleitaron a nosotros, y que fueron: guacamole con el toque Fooders, Humus de Remolacha (mi plato favorito de la noche de lejos) acompañado de crujiente de bacalao y chips de verdura, la divertida ensaladilla rusa (pensada para comérsela con las manos), las patatas bravas, que venían acompañadas con espuma de alioli casero, las albondigas que hacen riquísimas ya que les dan un toque especiado que las hace únicas y/o, para terminar, una brocheta de aires asiáticos con un toque de tikka-masala.

Eso sí, tenéis que dejar hueco en el estómago para probar el postre Sweet Party, una especie de muerte por chocolate que se come con las manos y se comparte, porque mancharte las manos, divertirte con la comida y compartir entre amigos es la esencia de este local tan especial. En este postre hay cabida para brownies, nubes, macarons, gofres y fresas… totalmente cubiertos de chocolate.

Y, por si os estáis preguntando cómo se queda de precio, os diré que la carta es bastante accesible, pero como una imagen vale más que mil palabras, ahí van las seleccionadas de la noche, con precio incluido al final.

El colofón final (necesitaba mostrarlo en movimiento y con la acertada música de acompañamiento):

 

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Guía de viaje: París en tres días

Si me habéis seguido por las redes sociales ya sabréis que la semana pasada estuve de escapada en París con mi marido. Era un viaje que teníamos reservado desde hacía casi un año y la verdad es que, sin darnos cuenta, elegimos la mejor fecha posible por varias cosas. Primera y principal porque después de pasar el verano con los niños, necesitábamos unos días de desconexión del mundo en general para poder pasar tiempo nosotros solos. Sin obligaciones, sin horarios, sin prisas. Y segundo por el tiempo que ha hecho, porque poder disfrutar de la ciudad de la luz con una media de 30ºC de temperatura no lo podíamos imaginar ni en nuestros mejores sueños.

Así que parece ser que los astros se alinearon para que pudiéramos disfrutar al máximo de nuestra escapada y como nos salió todo tan bien y tengo la sensación de haber exprimido al máximo el tiempo que hemos estado, he creído interesante compartir con vosotros el planning que hicimos por si estáis pensando en hacer un viaje a París de duración similar.

El vuelo

Como os decía, el vuelo lo reservamos con muchísima antelación y, teniendo en cuenta las fechas que ya teníamos reservadas para otros compromisos personales, elegimos volar el viernes 9 de septiembre hacía París y volver el 11 de septiembre a Alicante. Con la compañía Vueling teníamos vuelo directo desde Alicante al aeropuerto de París-Orly, el segundo más importante de París y en el que, si no me equivoco, aterriza todo aquel que quiere ir a Eurodisney, puesto que está en la zona sur de la capital. Reservamos los vuelos de tal manera que el viernes a las 9 de la mañana ya estábamos en París y el domingo a las 12 de la noche llegábamos a Alicante.

Una vez en el aeropuerto cogimos el Orlybus que es como un bus urbano de los de aquí que te acerca a la estación de Denfert-Rochereau en media hora aproximadamente por unos 8 euros por persona. Por lo que estuve leyendo es una de las formas más asequibles de desplazarte desde el aeropuerto. A nosotros nos venía bien porque nos quedaba cerca de la casa que habíamos alquilado pero lo más normal es que tengáis que utilizar el metro de la misma estación para poder llegar a vuestro destino. De todas formas, al ser una estación bastante principal, está muy bien conectada pero hay que tenerlo en cuenta para salir con suficiente antelación, sobre todo en el momento de la vuelta a casa.

El alojamiento

En cuanto al alojamiento, nosotros nos decantamos por un apartamento de Airbnb. Teníamos claro que queríamos estar en un apartamento desde el principio por varios motivos. Uno de ellos, cómo no, era el de ahorrar dinero. Además a mí me encanta levantarme e inmediatamente desayunar (en pijama). Y por último, como queríamos aprovechar al máximo el tiempo que íbamos a estar en París, decidimos que era mejor dedicar menos tiempo a comer y más a explorar la ciudad así que no nos la podíamos jugar con los tiempos de espera en los abarrotados bares (¡estaban todos a tope!). El primer día cargamos en el super (recomendadísimos los FranPrix que están por toda la ciudad) y nos estuvimos alimentando a base de sandwiches y paninis. La única excepción que hacíamos era la del café que nos lo tomábamos en una coqueta brasserie que había bajo de casa, eso sí, a 2,80€ el espresso y eso que no era el sitio donde más caro estaba.

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Pero vamos a lo importante. Se lo he dicho a todo el mundo que conozco y vosotros no ibais a ser menos: ¡nuestro apartamento era el mejor del mundo mundial! Bueno, seguro que hay opciones mejores sobre todo si el dinero no es un problema, pero nosotros buscábamos uno bueno, bonito y barato y, a ser posible, en un buen emplazamiento. Y bueno, objetivo cumplido. Nuestro apartamento cumplía con todos los requisitos. (FYI os dejo la dirección exacta: 1 rue Blainville).

Una de las cosas que más ilusión me hacía era que estuviera en un lugar con encanto, aunque no fuera céntrico, en el que nos sintiéramos, aunque fuera solo por unos días, un poco parisinos. Nuestro apartamento estaba en el barrio latino, rodeado de universidades (La Sorbona & cía)  y prácticamente al lado del Panteón. Las calles eran estrechas y estaban llenas de bares de comida internacional que se mezclaban con pubs, brasseries, supermercados y tiendas de souvenirs.

Y aunque pueda dar la sensación de que, a simple vista, era ruidoso, lo cierto es que yo no describiría a «mi barrio» con ese adjetivo, porque las ventanas de nuestro apartamento daban a una plaza en la que desde primera hora de la mañana había músicos profesionales amenizando el ambiente. Violines, acordeones, clarinetes, guitarras y voces angelicales… en serio, por momentos me parecía estar metida en la película de Amelie (nota mental: tengo que volver a verla). Encantador sería un adjetivo bastante a la altura de las circunstancias.

Primer día

Una vez aterrizados y con las maletas ya en nuestra casa para los próximos días lo primero que decidimos hacer fue explorar un poco nuestro barrio. El barrio Latino. Así que la mañana del viernes la dedicamos a ver el Panteón, la Sorbona, la fuente de Saint Michel y los jardines de Luxemburgo (¡ma-ra-vi-llo-sos!) mientras vibrábamos con el ambiente de estas callecitas. Sin duda alguna es una ruta que recomiendo muchísimo hacer si queréis vivir un poco el ambiente parisino. Además, dicho sea de paso, en esta zona hay cantidad de bares de todos los gustos gastronómicos que suelen tener precios más asequibles que el resto de la ciudad. Nosotros terminamos la ruta en la Catedral de Notre Dame que queda muy cerquita. Le hicimos millones de fotos y nos anotamos en nuestra lista de películas que tenemos que volver a ver, la del Jorobado de Notre Dame, obvi. También dimos un paseo por los bajos del río Sena, mirando bien por el suelo por si nos encontrábamos a Ratatouille (otra peli que tengo que volver a ver) y los puestecitos artísticos que hay en el margen izquierdo del Sena (o mejor dicho los del Rive Gauche, en francés todo suena mejor) que aunque siguen siendo muy bonitos han perdido parte de su encanto porque el producto que venden ya no es tan original.

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Tras comer en casa y descansar un poco, cogimos el metro para ir al barrio de Montmatre. La verdad es que el metro de París es una maravilla. Me pareció bastante rápido y en general muy bien conectado. De precio es bastante similar al de Madrid. Tampoco me dio la impresión, salvo en alguna parada, de que estuviera muy abarrotado así que, para nosotros, ha sido perfecto como medio de transporte porque nos ha ahorrado mucho tiempo.

Como decía, cogimos el metro hasta la parada de Abbesses. Esta parada es la que queda más cerca del funicular que te sube hasta la Basílica del Sacre-Coeur pero nosotros paramos ahí porque queríamos hacernos una foto en su entrada ya que conserva en su totalidad el estilo art-nouveau característico de los antiguos metros de París. Y sí, la parada es muy bonita y la foto nos la hicimos pero el error que cometimos fue no coger el ascensor en cuanto bajamos del metro para subir a la superficie. La verdad es que nos sorprendió la de gente que hacía cola para subir en ascensor pero en ningún momento pensamos que era porque nos esperaban exactamente 104 escalones de subida para alcanzar la superficie. Lo bueno es que mientras mueres lentamente al quedarte sin respiración ni fuerzas puedes admirar diversos murales en las paredes hechos por artistas bohemios de la zona, aunque sinceramente el cansancio no te hace valorarlas como se merecen. Creo que es una forma de avisarte de lo que viene después y es que para llegar al famoso Sacré-Coeur, y a no ser que utilices el funicular, te espera un largo camino empinado y lleno de larguísimas escalinatas. Eso sí, de esta manera también puedes admirar curiosas tiendas de arte y hacer paradas en algunos sitios interesantes como el museo de Dalí. Pero ya os adelanto que por las calles estábamos mi marido, yo y cuatro gatos más mirándonos todos con cara de compasión y gritos mentales de «¡ánimo! ¡tu puedes! ¡un escalón más! ¡vamos!».

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El fin de la agonía llega con la famosa plaza de los pintores y bueno, qué queréis que os diga, si no habéis estado nunca, es visita obligatoria pero lo cierto es que ha perdido todo el encanto que tenía. Ya no es tan bohemia y auténtica, ahora está pensada por y para los turistas y por eso está plagada de bares saca-dinero y tiendas de souvenirs «made in China». O al menos esa fue la percepción que me llevé yo que solo pasaba por ahí de camino a la Basílica. Una pena.

Y ahora sí que sí. La Basílica del Sacré-Coeur. ¡Maravillosa es poco! ¡Es una obra de arte colosal y descomunal! Abarrotada de gente sí (por algo es el segundo lugar más visitado de Francia, después de la Torre Eiffel) pero totalmente comprensible porque tener delante esa obra magistral de la arquitectura y esas impagables vistas de todo París desde su mirador es motivo único y suficiente como para decir eso de «Paris is always a good idea». Y lo mejor es empezar a bajar por su escalinata delantera e ir girándonos cada cierto tiempo para seguir admirándola. A must-see.

Por cierto, si os gusta Instagram y seguís alguna cuenta de las dedicadas a París, seguramente habréis visto alguna foto de la Maison Rose, una casita-bar con las paredes de color rosa altamente recomendable visitar, aunque solo sea para fardar de foto en tu cuenta. Además, en algún momento de la vida anterior a sus paredes rosas, fue la residencia de Picasso en París.

Nuestra ruta terminó en la calle Pigalle que a mí me recordaba al modelo icónico de zapato de Christian Louboutin (llamado así en honor a esta famosa calle) pero que también es la calle que, entre otros muchos sex-shops y salas de espectáculos varios, se encuentra el Moulin Rouge (sí, otra peli que tengo que volver a ver). La calle en general no nos gustó mucho, pero al molino rojo hay que hacerle una foto al menos una vez en la vida.

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Segundo día

Nuestro segundo día comenzó en el metro en dirección a la Torre Eiffel. Aunque ya la habíamos visto de lejos en los Jardines de Luxemburgo, y por muchos millones de veces que la hemos visto en películas o en libros, la realidad supera la imaginación. Verla aparecer entre los exclusivos edificios del distrito 7 no se puede expresar en palabras, pero admirarla justo delante de los Campos de Marte, el jardin delantero, es alucinante. Os comento que nosotros fuimos sábado por la mañana bastante pronto y ya había una importante cola de gente esperando para subir. También nos han dicho que merece la pena verla cuando empieza a atardecer porque iluminada es todo un espectáculo pero nosotros esa parte nos la reservamos para nuestro próximo viaje. Lo que sí os aseguro es que nosotros, a plena luz del día, le hicimos fotazas desde todos los ángulos.

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Aprovechando que estábamos por esa zona, nos fuimos andando hasta el arco del Triunfo, otro monumento must-see que me sorprendió gratamente verlo en directo. Es mucho más enorme de lo que tenía en mi cabeza. Por otro lado, el tráfico de los Campos Elíseos es descomunal pero aun así la gente se atrevía a quedarse en una especie de isletas super delgadas que hay en medio de la carretera para conseguir hacerse la mejor foto con este monumento. O eso o que son fans de las Spice Girls y las querían emular

Con la satisfacción de haber visto los dos monumentos más importantes de nuestra lista, nos dedicamos a pasear viendo los lujosos escaparates de las boutiques de los Campos Elíseos y las avenidas que la cruzan en busca de la Avenue Montaigne, donde está el cuartel general de Dior, un imprescindible para mí que por algo este blog en realidad es un blog de moda y no una guía de viajes ;). Y así poco a poco, nos fuimos acercando al icónico puente de Alexandre III (nota mental, Julia Roberts y su anuncio para Calzedonia, no digo más) dejando a un lado el Grand Palais (lugar donde, entre otras muchas cosas, hace Chanel todos sus desfiles pret-à-porter) y el Petit Palais. Puede que esté siendo algo parca describiendo estos lugares pero no por ello quiere decir que no me impresionaran. Al contrario, eran bellísimos, pero llegó un punto en el que todo me parecía tan bonito, tan espectacular, tan colosal… que no sé en qué momento empecé a acostumbrarme.

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Tras fotografiar un millón de veces más a la Torre Eiffel desde el puente más bonito que he visto en mi vida llegamos (a pie en todo momento) a la plaza de la Concorde, famosa por estar coronada por un gigante obelisco de los de verdad y por albergar gran cantidad de edificios gubernamentales en un espacio gigante. En las fotos que hicimos no se aprecia la belleza de ese lugar por culpa del denso tráfico pero en mi retina queda grabado ese obelisco de por vida.

Y así como quien no quiere la cosa, nos metimos en el Jardin de les Tuileries, el nexo de unión entre la Plaza de la Concorde y el Louvre. Los jardines estaban a tope de gente y se convirtieron en el lugar perfecto para descansar a la sombra, refrescarse y tomar un tentempié, aunque para mi gusto los Jardines de Luxemburgo ganan en belleza.

Y a la salida de Les Tuileries ahí estaba, la famosa pirámide de cristal que nos advierte que hemos llegado al Louvre. (Por cierto, el Código da Vinci es otra peli que tengo que volver a ver). Lo ideal habría sido entrar a ver a la Gioconda y sus cuadros vecinos, pero el tiempo jugaba en nuestra contra, así que esta es otra de las cosas que nos dejamos pendientes para ver en otro viaje. De todas formas, admirar el edificio que la alberga desde fuera también merece la pena.

Y del Louvre al Palacio Real, o mejor dicho, a los Jardines del Palacio Real. Y es que había una placita que tenía especial ilusión por ver en directo. Es la plaza de las columnas que tantas veces había visto en Instagram. Necesitaba comprobar que era real XD.

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De ahí cogimos la Rue Saint Honoré y dedicamos el resto del día a pasear por ella y visitar algunas tiendas icónicas como Colette, otro must de París. Caminando, caminando llegamos a la Rue Cambon… ¿os suena de algo? Es la calle donde Chanel tiene su cuartel general, que tampoco es nada del otro mundo pero que a mí me hacía ilusión ver. Karl no estaba por ahí. Shame! Terminamos nuestra ruta comercial en Galerias Lafayette, los famosos centros comerciales donde es difícil comprar algo (a no ser que seas millonario) pero que vale la pena visitar para admirar su cúpula acristalada y su estructura circular repartida en siete plantas parapateadas por balcones de estructuras modernistas.

Volvimos de camino a casa por la Rue Rivoli, que es una preciosa calle con vistas a los Jardines de les Tuileries compuesta por un pasaje con arcos donde es interesante mirar, también, al suelo, lleno de originales mosaicos. Aquí está el famoso salón de thé Angelina, aunque dicen que su especialidad es el chocolate caliente. Volveré en invierno para que me siente mejor.

Tercer  y último día

Para nuestro último día en París decidimos comenzar la ruta en el Hotel de la Ville, es decir, el Ayuntamiento, otro colosal edificio más que te deja casi sin habla y que cuenta con una plaza en la que se llevan a cabo diversos festivales de música y conciertos. De ahí nos fuimos al Museo Pompidou. Queríamos experimentar la sensación de admirar un edificio tan moderno y totalmente diferente a los edificios del siglo XIX con sus características paredes de piedra y buhardillas pintorescas que copan la ciudad. Y sí, es raro verlo ahí en medio y también ver esa fuente surrealista en honor a Dalí quien, por cierto, está mirando todo lo que pasa en su plaza a través de un propio grafitti de él mismo que hay en ella. Pero el grueso de la ruta venía con el adentramiento en el barrio de Le Marais.

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Leímos que este barrio tiene mucha vida los domingos por la mañana. Las tiendas están abiertas (algo que no sucede en el resto de la ciudad), hay salas de exposiciones, gente improvisando conciertos por las calles y un mercadillo de antigüedades digno de ver. Y, bueno, yo tenía curiosidad por ver con mis propios ojos la brasserie La Perle, un bareto muy concurrido que se encuentra en pleno corazón del barrio donde ocurrió toda la locura de Galliano. Cuando lo vi, lo entendí todo. Este bar está en pleno barrio judío. Imaginad a Galliano, borracho, voceando y haciendo comentarios en contra de la religión judía… Si es que el alcohol no trae nada bueno, Galliano de mi vida…

Por ahí estuvimos paseando toda la mañana hasta que llegamos a la plaza des Vosges. De ella os diré que si os gusta el arte, tenéis que visitarla sí o sí. Aunque en el centro hay unos jardines, se puede rodear la plaza a través de sus arcadas. Y ahí es donde podéis admirar las galerías de arte de artistas super consagrados. A nosotros nos encantó dar esa vuelta y además nos vino fenomenal puesto que fue el único momento de todo nuestro viaje en el que cayeron unas gotitas de agua. Así que resguardados bajo esas preciosas arcadas nos fuimos despidiendo poco a poco de París.

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Sé que nos han quedado muchas cosas por ver, pero era nuestra primera vez en París y no queremos que sea la última. Nos han recomendado dar un paseo en barco por el Sena, ver la Torre Eiffel al atardecer, visitar la tumba de Napoleón y la Ópera de Garnier, entrar al Louvre a ver La Mona Lisa y, bueno, a modo personal, mi marido quiere ver la tumba de Jim Morrison (de hecho, el último día podríamos haber andado un poquito más allá de la Plaza des Vosges para alcanzar la pla za de la Bastilla y, a continuación, el famoso cementerio) … puede que ya esté haciendo nuevas rutas mentales para mi próximo viaje (aun sin fecha) a la que desde ya es mi ciudad favorita del mundo. ¿Qué más cosas y sitios de París me recomendáis ver? ¿Merece la pena sacrificar un día, a la próxima, para ir a Versalles?

Espero que os haya servido de algo mi guía y disfrutéis mucho de vuestro viaje. 🙂

 

 

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Mi 59 edición de Mercedes Benz Fashion Week Madrid

Viernes 8.50 de la mañana. Hora punta en Alicante y mi AVE con destino a Madrid sale a las 9 en punto. EN PUNTO. Si hay algo que agradezco del AVE, además de los enchufes en los asientos, es precisamente esa puntualidad estricta inglesa que han tomado por costumbre, aunque a mi, impuntual por naturaleza, me cree más de un microinfarto. El caso es que llego al tren por los pelos y ahí comienza mi aventura cibelina. He perdido la cuenta de los cibeles que llevo a mis espaldas pero recuerdo mi primera vez como si fuera ayer. En esa, mi primera, edición, no estaba acreditada porque no existía la acreditación blogger como tal, pero llevaba unas cuantas invitaciones de los diseñadores y con eso era feliz. El primer desfile de la vida de todos los que vi fue el de Ailanto y mi primera fiesta nocturna la de Ángel Schlesser. Creo que por eso tengo tanto cariño a estos dos (bueno, tres) diseñadores aunque mi presencia en ellos fue más gracias a mi amiga del alma, Mayka Jiménez, que por los propios diseñadores. Así que, a la que debería de tener (y de hecho le tengo) cariño de verdad es a ella.

En esta ocasión, la confirmación de la acreditación vino con 15 días de antelación. Algo que, para los que no vivimos en Madrid, agradecemos pues nos da margen de maniobra para poder reservar con tiempo suficiente alojamiento y medio de transporte, pero no siempre ha sido así. Ha habido ediciones en las que me he arriesgado a asistir  y en la misma ventanilla he tenido que gestionar la ansiada acreditación. Menos mal que hay cosas que cambian a mejor. (Por cierto, muchas gracias Hostal Persal por el alojamiento y el trato recibido, Oh My Cut Peluquería por hacer que mi pelo estuviera perfecto durante todo el fin de semana y Pura Cosmetica por hacerme un esmaltado permanente que a día de hoy todavía parece recién hecho)

A la derecha, con sombrero de Martin Lamothe
A la derecha, con sombrero de Martin Lamothe

¿qué diferencia hay entre estar acreditada y no estarlo? pues una diferencia abismal. Estar acreditada supone acceso a todos los desfiles  y asiento reservado en la grada de prensa (esto en la teoría, en la práctica no siempre ocurre que tengas un sitio asegurado). También se tiene acceso al backstage (algo que yo agradezco muchísimo) y al kissing room (la habitación VIP donde el diseñador brinda con sus invitados y con prensa por el éxito de la recién presentada colección). Con una invitación solo tienes acceso al Cibelespacio (lugar donde todos los patrocinadores montan su stand) y al desfile en concreto de la invitación, que si es la primera vez que asistes te parece maravilloso, pero en tu segunda vez ya te sabe a poco.

Sobrevivir a una fashion week como la de Madrid no es tarea fácil. La moqueta negra que inunda todo el cibelespacio carga tanto las piernas que da igual si llevas tacones de aguja como si llevas sneakers (comprobado), bueno, no es lo mismo, obviamente, pero quiero decir que con zapatillas tampoco nos libramos del sufrimiento. Encontrar comida es misión imposible si no tienes acreditación, porque el bar está en el backstage. Así que, al final, lo único que no falta es bebida (alcohólica). El stand que más cola tiene siempre es el de Solán de Cabras. En Cibeles, pues, siempre adelgazas. Aunque esos kilos se recuperan pronto cuando llegas a casa y te comes toda la nevera. Ansiedad lo llamarán algunos. Y como no tengas el 3G a tope, olvídate de retrasmitir nada en directo. El WIFI de Ifema está, pero como si no estuviera. Incomprensible pero real como la vida misma.

Lo bueno de Cibeles, para mi, es que como y bebo tan mal esos días que cuando vuelvo solo pienso en desintoxicarme y convertirme en la mujer más sana del mundo. También se agradece la desconexión mental de esos días. No hay lugar para crisis, ni hipotecas ni niños en mi mente, esos días solo pienso en mi y hacer eso dos veces al año, no hace daño, al contrario, hace tanto bien que la vuelta es como un 1 de enero para mi, lleno de propósitos, de ideas, de ilusiones renovadas (que luego no cumpliré pero que durante unos días me creo a pies juntillas).

En esta edición, me siento afortunada de haber podido ver en directo y en primera persona los desfiles de Etxeberría, de Martín Lamothe, de Teresa Helbig, de Moisés Nieto y, sobre todo, de Juan Vidal. Además, me he tenido la suerte de haber pasado por los vestuarios de Martin Lamothe y Ana Locking y haber conocido sus propuestas explicadas por las propias diseñadoras. Todo un lujo. Aunque he echado de menos a mi compañera de fatigas Ruth Martin. ¡no faltes más!

Juan Vidal gracias por existir
Juan Vidal gracias por existir

Pero algo hay que hacer con Madrid. Sigue coincidiendo en fecha con Londres y fuera de nuestras fronteras no existimos para la prensa y, me temo, que para los compradores. Cada edición se ve menos gente y cada edición hay menos famosos en los front rows (con la excepción de siempre de Davidelfin). Y lo de los famosos preocupa. ¿por qué? Pues porque no ven que la pasarela madrileña sea un lugar en el que dejarse ver para promocionar su imagen. Algo hay que hacer, cuando los diseñadores no se muestran creativos ante la pasarela. Hace años que dejaron el espectáculo a un lado y aprovecharon la pasarela para presentar colecciones demasiado comerciales. De esas que olvidas a los 5 segundos de haber visto (hablo en general). ¿por qué Chanel te lleva un iceberg a su desfile? pues porque, entre otras cosas, para eso sirve la pasarela, para dar espectáculo, para generar interés, para llamar la atención de la prensa y televisión, para que se hable de la firma en todas las partes del mundo. Aquí nadie es Chanel, está claro, pero dentro de las posibilidades de cada uno, debería aprovecharse. En cuestión de escenografía, Davidelfin puso una escalera metálica por la que aparecían todos los modelos y Andrés Sardá tuvo a Bimba pinchando en directo convirtiendo la pasarela en una sala de fiesta ¿algo más? Ion Fiz sacó a desfilar a un perro y Aristocrazy llenó de neones el escenario que bailaban al son de la música discotequera. No he visto todos los desfiles pero no creo que pasara mucho más.

Ojalá tuviera yo la solución. Soy una defensora a ultranza de la moda made in Spain pero creo que analizar y ver los fallos es el primer paso. Los diseñadores españoles tienen claro que tienen que vender fuera de España pues, por desgracia, en nuestro país no se valora su talento y los que lo valoramos no nos los podemos permitir. Pero vender fuera de España supone tener que invertir dinero en ferias como la de Tranoi en París. Juan Vidal, por ejemplo, ha aprovechado su premio en metálico en Who´s on next de Vogue Spain para poder estar en esa feria presente y de ahí salir al mundo. Madrid está bien porque tiene una infraestructura buena. Dispones de modelos profesionales, de un equipo de estilistas de L´oreal que se encarga de maquillaje y peinados y de los mejores fotógrafos. Te aseguras tener un buen catálogo de fotografías de tu colección que, seguro, te ayudará a vender más. Pero en Nueva York, por ejemplo, los compradores de webs tan prestigiosas como net-a-porter, My-Theresa y Moda Operandi, entre otros, se sientan en el front row de casi todos los desfiles. Por no hablar de los compradores de grandes almacenes como Barneys, Bloomingdale o Macys. Delpozo, por ejemplo, ha llamado  la atención de Moda Operandi y de mujeres influyentes dentro del mundo de la moda  como Miroslava Duma (Buro 24/7) que se pegan por estar en su desfile. Pero esto ha sido posible porque Delpozo ha emigrado a Nueva York. ¿habría pasado lo mismo si Josep Font se hubiese quedado en Madrid? está claro que no. Madrid no vende, aunque talento no le falta.

Se acabó la 59 edición y aunque veremos algunas de las propuestas de estos diseñadores en otros posts más específicos de tendencias, ésta es mi crónica, éste es mi resumen, éstas son mis dudas  y preocupaciones, y aquí lo dejo escrito. Ojalá en la próxima crónica que escriba sobre MBFWM, dentro de 6 meses, haya más respuestas que dudas y más conclusiones positivas. Hasta Septiembre!

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5×4 en Oh My Cut! #EgoBeautyPost

Llegamos a la cuarta entrega de esta colaboración tan especial que estamos llevando a cabo con nuestra peluquería de cabecera, Oh My Cut!, y en la que os estamos contando todos sus beneficios y particularidades. En esta ocasión, volvemos a pasar a los tratamientos capilares y en una nueva visita, esta vez al Oh My Cut! de la Calle Pardo Gimeno, 26 de Alicante probamos dos de los cinco tratamientos capilares que promocionan en el bono 5×4 (pagas 4 tratamientos y recibes 5). A mi hicieron el LUXE OIL TREATMENT (Tratamiento a base de aceites esenciales que elimina el encrespamiento y aumenta la flexibilidad sin aportar peso) y a Susana el PEELING DERMOABRASIÓN (que limpia y oxigena en profundidad el cuero cabelludo, y lo estimula para que el cabello nazca perfecto y mucho más fuerte).

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El resultado final es un pelo brillante, hidratado y muy ligero, las imágenes hablan por si solas:

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 FYI: mi top es de Q2 y el de Susana de Zara.

Muchas gracias, una vez más, al equipo de comunicación de Oh My Cut! y a las chicas del salón elegido por tratarnos tan bien. Gracias a vosotros por los comentarios y visitas que estáis dejando en estos posts más especiales, por aquello de que mostramos la cara (sabéis que no es nuestro estilo), y también por el apoyo que estamos recibiendo por las redes sociales. Nos anima a seguir en esta línea 🙂

Y para finalizar, además de este 5×4, ésta es la promo que hay vigente hasta finales de mes en Oh My Cut! Busca el más cercano y aprovéchala:

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NailArt en Oh my Cut! #EgoBeautyPost

Y aquí tenemos la tercera colaboración especial con la cadena de salones de peluquería Oh My Cut! Tras el corte y saneamiento de cabello y el sorteo del producto milagroso Penetraitt de Sebastian, además de una taza corporativa (del que por cierto aun podéis participar durante todo el día de hoy), llegó el conocer un poco más el funcionamiento de su sección Beauty, porque en Oh My Cut! no solo tratan el cabello, también son expertos en nailart, tratamientos faciales y corporales y maquillaje. Yo, de momento, solo os puedo hablar de lo que conozco, y es que en esta nueva visita a uno de los salones de esta peluquería, Susana y yo disfrutamos de una sesión de manicura y pedicura spa que debería ser un must en nuestras vidas al menos una vez por semana.

«Para una reunión de trabajo, una cita importante, una entrevista de trabajo, una conferencia, un evento especial … es importantísimo llevar la manicura perfecta, sobre todo si una persona gesticula mucho al hablar ya que es uno de los sitios donde primero se te va la vista.»

El salón elegido, en esta ocasión, fue el de la Calle General O´Donell de Alicante que está decorado con las ilustraciones de África Torres que no hacen más que recordarme la llegada del ansiado otoño. (ya os comentamos que cada Oh My Cut! está decorado con las ilustraciones de un artista diferente dotando así de genuinidad cada uno de ellos)

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Oh My Cut! C/ General O´Donell (Alicante). Iustración África Torres

Nos atendió Maria Ángeles, bajo cita previa (que no es necesaria para la peluquería pero sí para los tratamientos de la zona Beauty) y empezamos por la manicura. En Oh My Cut! trabajan con la firma Art Deco, que es libre de parabenes lo cual significa que no tiene ningún tipo de compuesto químico que pueda producir alteraciones en la piel. El primer paso fue untar las uñas con una crema que facilita la retirada de la cutícula sin apenas molestias. Después nos aplicaron un aceite hidratante ideal para evitar la aparición de padrastros. En tercer lugar, nos aplicaron un quitaesmalte sin acetona para no dañar la uña, que sirve para quitar el exceso de grasa y dejarla preparada para aplicar la base transparente que también hace papel de endurecedor y, por fin, el esmalte.

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Manicura Time en Oh My Cut!

Las lacas de uñas, de este otoño van a ser más oscuras que nunca. Se lleva el negro y los colores que se acercan a él así que, en nuestro caso, nos decantamos por el nº40 de Art Deco, un color berenjena casi negro. ¿os gusta?

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Esmalte de uñas para que se vea bien el color en Oh My Cut!

Chivatazo: al comprar tres productos de maquillaje, obsequian al cliente con media hora de curso.

Tras terminar con el secado de nuestra nueva manicura, echamos la vista a los pies, los grandes olvidados en las rutinas de belleza (al menos en mi caso) y, sin embargo, los que más lo necesitan por ser los más castigados. Por eso, la sesión de pedicura seguida de spa, nos supo a gloria. Tras limar, pulir, cortar y quitar cutículas y durezas, llegó el momento de la exfoliación, la hidratación y el masaje. La verdad es que hubiera deseado que no acabara nunca ese momento, ¡qué sensación de relax y descanso!

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Pedicura-spa time en Oh My Cut!

A la hora de elegir el esmalte, Mª Ángeles nos recomendó utilizar un color un tono más oscuro que el de las manos o el mismo (*tomad nota, los pies nunca deben tener un tono más claro de esmalte que las manos). Nos gustó tanto el berenjena que dice a gritos que estamos en otoño que decidimos repetir también para pies.

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El mismo color para los pies. Pedicura en Oh My Cut!

Pero aquí no termina la cosa. Si tienes una cita en la zona Beauty de Oh My Cut! al acabar la sesión te regalan un maquillaje express que ellos mismos te aplican!  #Detallazo. Así que nuestra visita acabó de la mejor de las maneras:

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Maquillaje Express final en Oh My Cut!

Muchísimas gracias Mª Ángeles por habernos atendido y por ponernos al día de los cuidados de pies y manos así como en las tendencias de lacas de uñas y muchísimas gracias, una vez más, al equipo de comunicación de Oh My Cut! por habernos permitido hacer este reportaje. #Volveremos

Para terminar con el post, como siempre, os dejamos con las promociones que tienen actualmente en Oh My Cut! (ya sabéis que las tienen vigentes durante 15 días). Para que luego no digáis que no os aviso…

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Todas las fotos vía Be Trendy My Friend

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Lookbook Junio 2013 Stradivarius. A la playa!

Como siempre se ha dicho, Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo,  Qué razón tiene este refrán y qué exacto ha sido en este 2013! al menos hoy en Alicante hace calor de verano, verano! Quizás no dure mucho, pero hay que aprovechar los días de calor del que, dicen, va a ser el verano más frío en mucho tiempo. Así que mis primeras compras playeras, este año, empiezan por Stradivarius y es que no me puede gustar más el lookbook de junio que acaban de presentar. Colores ácidos, estampados aztecas, bisutería tribal, gafas espejo y playa! mucha playa! Me pido el bikini amarillo neón, con el top de ganchillo negro, las gafas espejo amarillo y la pulsera de cuentas amarillas! supersticiosa yo? para nada!!

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Mis imprescindibles de junio (y los tuyos, of course!)

Hola JUNIO! Tal y como prometí el mes pasado, llega el uno de un mes nuevo y aquí estoy dispuesta a compartir con vosotros algunos de mis hallazgos y recomendaciones que me han llamado la atención de manera especial durante el mes de mayo y para recordaros alguna que otra cita importante que se viene encima. Este año se hace más cierto que nunca el refrán de «Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo» y aunque aseguran que este verano será el más frío desde el 1800 y pico, yo cuento los días para poder, por fin, estrenar mis bikinis y sandalias de verano. (solo quedan 10 días, según el refrán, seamos fuertes).

Cita ineludible. Festival de Cine de Alicante. Del 1 de junio al 8 de junio.

Pues sí. En Alicante también tenemos Festival de Cine y además ya vamos por la X edición. Este año nos visitan, entre otras, Maribel Verdú (ya han publicado fotos de la actriz por nuestra city), Natalia Verbeke o Lola Marceli y Juanjo Puigcorvé, entre otros. Esta noche, es la ceremonia inaugural y aprovecharé que Alicante está que se sale últimamente de eventos para acudir a la cita. De momento, os dejo con la divertida cartelería que inunda nuestra ciudad estos días. A cargo de la agencia de diseño alicantina Imaginarte, rinde homenaje a grandes figuras del cine español que han pasado por el Festival de Alicante en ediciones anteriores. Como fondo, por supuesto, algunas de las localizaciones más identificativas de Alicante, como el Paseo de la Explanada, el Mercado Central o el interior del taller de una Hoguera. (Enhorabuena una vez más Imaginarte aunque debo decir que me parece insuperable la del año anterior con el Ejército Imperial de Star Wars).

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«Alex de la Iglesia» de compra en el Mercado Central de Alicante

El descubrimiento. El Servicio de atención al cliente de El Corte Inglés por twitter

Junio, con permiso de mayo, también es el mes de las bodas, bautizos y comuniones. Yo tengo dos y una de ellas es la de mi amiga del alma (Nuri, 14 días!!). Para este evento tan especial para mi, me encapriché con un diseño de los que Juanjo Oliva ha diseñado para Elogy de El Corte Inglés (no digo cuál aunque si me seguís por twitter ya sabréis de qué hablo). El caso es que el modelo en cuestión estaba totalmente agotado en todos los centros de El Corte Inglés de mi zona y como es lógico, mi capricho se volvió obsesión. Tal obsesión cogí que lancé un grito a la desesperada por twitter pidiendo ayuda a El Corte Inglés, a Juanjo Oliva y a cualquier alma caritativa que entendiera mi problemón. El caso es que, maravillas del twitter, El Corte Inglés oyó mi petición, buscó y rebuscó hasta que consiguió hacer mi deseo realidad (bueno casi, que lo tengo en la modista arreglando pero eso ya es cosa mía :)). Lo que quiero decir con esto es que el servicio de atención al cliente de El Corte Inglés es uno de los mejores descubrimientos que he encontrado por twitter. Laura (te quiero nombrar, por maja y por tomarte tantas molestias), la chica que me atendió en todo momento, me llamó hasta para preguntarme si me había gustado, si me estaba bien y para darme las gracias por los tuits que les dediqué en su momento. Así que aquí estamos para lo bueno y para lo malo, sobre todo para lo bueno, y descubrimientos así hay que compartirlos porque, por desgracia, no abundan. Desde luego, conmigo El Corte Inglés ha ganado un cliente on-line más (y conociéndome como me conozco y con lo poco que me cuesta a mi hacer click con el ratón, les va a salir muy rentable haber hecho, a día de hoy, mi sueño realidad)

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Algunos diseños de Juanjo Oliva para Elogy. ¿cuál será el mío?

Regalos que agradeces hasta el fin de los días. Los de Germaine de Capuccini.

Reconozco que nunca hasta ahora había probado ninguno de los productos de Germaine de Capuccini lo cual, en mi caso, tiene delito teniendo en cuenta que he vivido durante 4 años en Alcoy (Alicante) ciudad que, además de ser conocida mundialmente por sus fiestas de Moros y Cristianos, también es la sede de esta grandísima firma de cosméticos. Pero, gracias a formar parte de la organización de EBFW (sí, no solo fui ponente, aunque muchos no lo sepáis) pude conocer de primera mano a las grandes personas que trabajan ahí, como María e Iván, y pude llevarme a casa este completo kit, indispensable para los cuidados de belleza diarios. Os explico, el kit está compuesto por: 1. Gel Limpiador Extra-comfort (dos veces al día), se retira con abundante agua. Así dejamos la piel limpia y preparada para el resto de productos. 2. Fluido exfoliante. Evitando la zona del contorno de ojos (no olvidar que es un exfoliante) y con un algodón se pasa por toda la cara por la mañana y por la noche y adiós piel muerta. 3. Mi favorita, la crema hidratante. No tiene nada de especial, simplemente que una vez tenemos la cara limpia y exfoliada, la crema se introduce en nuestra piel y la deja hidratada durante todo el día (y cuando digo todo el día, es TODO EL DÍA, o al menos ésa es la sensación que yo tengo lo cual es importante teniendo en cuenta que mi piel es muy seca). Igual que los otros dos, me la pongo por la mañana y por la noche. 4. Roll-on anti-imperfecciones. Éste solo se usa en el momento que nos sale un granito, para acortar al máximo su tiempo de vida y reducir su volumen en un espacio de tiempo corto. Ideal para llevar siempre en el bolso. Su uso es puntual… pero yo estoy viciada. Así que después de este estreno por partida cuádruple con Germaine, ya le he echado el ojo a la línea Perfect Forms (con ese nombre, cualquiera no se fija) formada por diversos productos que combaten la celulitis y actúan como reductores, aunque quizás tendría que haberlos empezado a probar un poco antes, cuando estaba en plena operación bikini y no ahora que ya no hay operación que me valga. ¿Alguien los ha probado ya? será mi próxima adquisición con total seguridad.

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Línea Pure Expert cortesía de Germaine de Capuccini en mi básicos de belleza diarios

La tendencia del momento. Las gafas espejo, mejor que sean low-cost.

Soy de las que opinan que hay tendencias que pegan muy fuerte un año, que son pasajeras y, por tanto, no hay que dejarse el sueldo de un mes (o más) en ellas. Y esto lo digo por las denominadas gafas espejo. Ya he hablado de ellas en otras ocasiones , y me dispongo a hacerlo una vez más, gracias a mi otro descubrimiento del mes, las gafas espejo low.cost de Corleonne. Bueno, a ver, no es que todas las gafas que vendan en esta tienda on-line sean con cristal de espejo, pero sí la gran mayoría. A favor suyo tienen que tienen protección UV400 que garantiza que sean de calidad y con una protección adecuada, que son bonitas y que tan solo cuestan 15€! ah! y son Made in Spain! Pocas veces me hago una autofoto y la muestro por Instagram o por el blog, pero en este caso se hace necesario para que las veáis puestas.

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Top model con gafas de sol Corleonne :__)

Probando, probando.

Todavía no lo puedo recomendar porque lo estoy probando (de hecho, ellos aconsejan que lo probemos durante tres meses para ver resultados y yo apenas llevo un mes) pero como sea verdad lo que me contaron, el aceite Bio-Oil va a ser toda una revolución, sobre todo para las mujeres que hemos estado embarazadas, o para aquellos que hayamos adelgazado/engordado de manera brusca, ya que este aceite ataca a las estrías, borra las cicatrices y elimina las manchas. Así que, aquí estoy dale que te pego en una cicatriz que tengo en el cuerpo y a la que tengo bastante manía porque me trae un mal recuerdo a la mente, a ver si puedo borrarla de mi vida… #seguiremosinformando

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El aceite milagroso Bio-Oil

Y hasta aquí mis recomendaciones del mes de junio. Espero que os haya gustado y muchas gracias por vuestros comentarios al respeto (léase como, ¡comentad c***!) 

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